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Estos genes llevan la información para que la levadura fabrique enzimas, las que a su vez producen compuestos químicos interesantes, como la reticulina, precursor de varios tipos de alcaloides denominados benzilisoquinolinas o BIA.
Estas moléculas constituyen un gran grupo de compuestos producidos por las plantas, como la morfina, nicotina y codeína. Las BIA presentan una amplia variedad de actividades farmacológicas, que incluyen efectos antiespasmódicos, alivio del dolor y crecimiento del cabello.
Otras BIA han mostrado ser potencialmente interesantes para el tratamiento del cáncer, la malaria y el SIDA. "Hay miles de compuestos de la familia de las BIA, y tener una fuente para obtenerlos en grandes cantidades es crucial para poder aprovechar todos sus efectos potenciales como fármacos”, explicó Smolke.
Sin embargo, estos productos se acumulan en las plantas en niveles muy bajos. Smolke y su equipo luego le agregaron otros genes a las levaduras productoras de reticulina, para que puedan fabricar ahora grandes cantidades de los precursores de la sanguinarina, un aditivo con propiedades antibacterianas que se agrega a los dentífricos, del antibiótico berberina, y de la morfina.
Smolke y su equipo creen que también es posible producir de esta manera BIA que no existen en la naturaleza, con nuevas y mejores funciones.
Caltech Engineers Build Mini Drug-Producing Biofactories in Yeast
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